Seis minutos

En un día cualquiera a mis doce años siempre tocaban deberes después de comer, porque había que dejarlos hechos antes de ir a música o a ballet. Pero yo corría al cuarto de estar, donde estaba la tele. Tenía que aprovechar mientras mis padres hacían sobremesa. No había tele para nosotros durante la semana, teníamos actividades y deberes que hacer. Sólo los fines de semana veíamos la tele. Sin embargo, yo no necesitaba más. No era eso lo que buscaba después de comer.


Ya tenía a mano una cinta de vídeo VHS. Siempre la misma. No encendía las luces del cuarto, para que mi madre no se diera cuenta de que estaba sentada en el suelo delante del aparato de vídeo. Volumen al mínimo. Mando a distancia en mano, lista para rebobinar. Sólo eran 6 minutos los que más me interesaban. Si mi madre se entretenía un poco, me daba tiempo a verlo dos veces. Y… play.
Ahí estaba ella. Mágica, encantadora… Susan Jaffe (y Robert LaFosse) del American Ballet Theater en Great Galloping Gottschalk. Atontada observaba, disfrutaba, soñaba… Esa era mi motivación e inspiración para trabajar duramente en la clase de la tarde.
Siempre me daba tiempo a verlo antes de que mi madre me llamara la atención, aunque yo creo que en realidad ella lo sabía y me dejaba.
Años después encontré esa cinta de vídeo. Se ve perfectamente, salvo esos 6 minutos tan importantes para mí. Los gasté.

 

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